( Secretos del Reino)
Texto:
“Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” 1 Corintios 2:10
La revelación del Espíritu Santo no es información humana; es acceso espiritual a los misterios del Reino.
Hay cosas que no se alcanzan por inteligencia, experiencia ni esfuerzo, sino por comunión con el Espíritu de Dios.
Los secretos del Reino son entregados a corazones preparados.
1. SER ESCOGIDO (UNGIDO)
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros…” — Juan 15:16
La revelación comienza con un llamado.
En la Biblia, Dios siempre reveló sus secretos a hombres y mujeres que separó para Él.
La unción no es emoción; es una habilitación divina para ver, escuchar y entender lo que otros no perciben.
Ejemplo: David fue ungido primero y luego comenzó a caminar en dimensiones espirituales mayores
“Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.” 1 SAMUEL 16:13
Principio: Dios no revela secretos para engrandecer personas, sino para cumplir propósitos.
2. SER SENSIBLE
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice…” — Apocalipsis 2:7.
No basta ser ungido; hay que ser sensible.
La sensibilidad espiritual es la capacidad de percibir la voz de Dios entre el ruido del mundo.
El Espíritu Santo habla por:
La Palabra.
La oración.
La paz interior.
La convicción espiritual.
La dirección sobrenatural.
Ejemplo: Samuel aprendió a reconocer la voz de Dios cuando respondió:
“Habla, porque tu siervo oye” (1 Samuel 3:10).
Principio:
Muchos son ungidos, pero pocos desarrollan oído espiritual.
3. SER OBEDIENTE
“Y nosotros somos testigos… y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.” — Hechos 5:32.
La revelación aumenta con obediencia.
Dios no entrega nuevas dimensiones a quien desprecia la última instrucción recibida.
La obediencia abre puertas espirituales.
Ejemplo: Pedro obedeció lanzar la red cuando parecía ilógico y vio el milagro (Lu 5:5–6).
Principio: La revelación sin obediencia produce conocimiento; la revelación con obediencia produce transformación.
CONCLUSIÓN
Los secretos del Reino no se descubren; se revelan.
Primero Dios escoge y unge, luego forma una vida sensible, y finalmente entrega mayor revelación a quien decide obedecer.
Oración:
Espíritu Santo, unge mis ojos para ver, mis oídos para escuchar y mi corazón para obedecer. Llévame a conocer los secretos del Reino y a caminar en tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.



